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Nuestras Necesidades. ¡Necesidad de cambiar, necesidad de olvidar, necesidad de perdonar, necesidad de vivir y de convivir, necesidad de cultura y cambio de vida, necesidad de crearnos una nueva conciencia y adoptar un modo de vida que nos permita ser mejores ciudadanos, necesidad del conocimiento de causa de nuestras realidades sociales, necesidad de amar y ser amados, necesidad de que los sistemas de salud y seguridad funcionen, necesidad de ética laboral en todos los niveles y estratos de nuestra sociedad, necesidad de acabar con modos y estilos de vida corrompidos y corruptos, necesidad de romper con los lazos de la transculturización, necesidad de acabar con la dependencia de productos y elementos que somos capaces de crear, necesidad de dejar de ser consumidores activos y de empezar ha ser productores, necesidad de tener valores y principios, convicción y participación, necesidad de ser capaces de adoptar un cambio y tener la fuerza de voluntad para lograr nuestras metas, capacidad de no ser maquinas o seres manejados por criterios ajenos, obtención de un mejor nivel de vida y que nuestros ingresos puedan proporcionar los recursos necesarios a nuestra familia y allegados para su desarrollo en lo físico, en lo económico y en lo social, necesidad de ser capaces de hacer una introspección y reflexionar en lo que ha sido nuestro comportamiento y nuestras acciones para corregir nuestros errores y cambiar nuestra conducta! ¡OH! cuantas necesidades tenemos, muchas veces sin detenernos a pensar que nuestra actitud pesimista y hasta egoísta solo sirve para mantenernos inconscientemente en ese circulo vicioso que no nos deja evolucionar. Es necesario el hombre nuevo, el superhombre, es necesaria la revolución por supuesto primero de nuestra conciencia. “Para que una revolución tenga éxito debe redescubrir valores ya olvidados y adaptarlos a las exigencias de la época.” Rabindranath Tagore (1861-1914); poeta hindú. Es solo ese nuevo hombre con una conciencia despierta el que será capaz de erradicar todos nuestros sufrimientos, ese hombre nuevo se encuentra en cada uno de nosotros y es indudable que debemos despertarlo, hacer que nazca, ese hombre nuevo se encuentra dentro de ti y dentro de mi, dentro de todos, y surgirá mediante una nueva educación en algunos casos y con reeducación en otros. Ese superhombre no es el vecino, ni el señor que sale en la televisión, ni el estereotipo que queremos imitar, e incluso debemos ser capaces de comprender, que el superhombre no es Jesucristo, Buda, Moisés, Sócrates, Aristóteles, Bolívar o cualquiera de esas grandes personalidades que nos han dejado una enseñanza o han sido modelos a seguir en lo religioso, espiritual político o social. Si no que dentro de ellos nació el Superhombre, el hombre nuevo y que se desarrolló de diferentes maneras, dejándonos cada uno de esos personajes una enseñanza, un mensaje y que indudablemente son modelos a seguir en diferentes sociedades, ¡Si analizamos bien, ese superhombre lo tenemos cada uno de nosotros adentro! Si comparamos, nos damos cuenta que no fueron nunca las mismas enseñanzas, aptitudes o acciones las de Jesucristo a las de Bolívar, las de Simón Rodríguez a las de Buda, las de Moisés a las de Hipócrates o a las de Hermes Trismegisto o a las de lo 12 apóstoles. Si lo vemos con detenimiento observamos que cada época, cultura o civilización ha tenido sus propios Mesías, profetas, revolucionarios, libertadores, escritores, poetas y científicos que en otrora se les llamara Dioses, alquimistas o maestros. Incluso nosotros también tenemos nuestros sabios, maestros, poetas, escritores, libertadores, guerreros y revolucionarios contemporáneos. Que concientes o inconscientes de esta filosofía del superhombre en cierto grado han despertado conciencia y nos dejan constantemente con sus enseñanzas y aptitudes una filosofía, un arte, una ciencia y una especie de protocolo a seguir para que adoptemos una nueva forma y visión ante la vida. El merito indiscutiblemente no se les puede quitar ya que todo esto es patrimonio de la humanidad, ahora bien mas a fondo podemos discernir que Jesús de Nazareth nunca estuvo en contra de la doctrina de Sidharta Gautama “El Buda”, nunca dijo que estaba equivocado ni refutó sus enseñanzas ni mucho menos aun hizo alusiones personales. Por traer a colación un ejemplo entre muchos: Buda trajo la doctrina de la iluminación, Krisna la revelación de la transmigración de las almas o leyes de evolución e involución y Jesús la enseñanza del sacrificio por la humanidad y que junto a muchas otras forman un camino a seguir para que surja el hombre nuevo. Son innumerables las proezas y revelaciones de Jesús al igual que las de Buda, Krisna o las de otros profetas o maestros que en su tiempo recibieron el nombre de avatar o avatara que significa representación humana de lo divino, como quiera que somos animales intelectuales, solo el hombre nacería o nacerá en nosotros a través de incesantes martilleos a nuestra conciencia para que esta despierte. Lo anteriormente expuesto se evidencia cuando mucho tiempo después Moisés nos revela el código de ética y moral mas trascendental que rige a la humanidad pero que lamentablemente seguimos a conveniencia que nos es otro que los 10 mandamientos de la ley de Dios. Es innegable que han sido nuestros equivocados intelectuales los que han etiquetado esas enseñanzas, creando cualquier cantidad de religiones y sectas, partidos políticos y filosofías para adoctrinar y sectorizar a las sociedades y que todas por un punto o una coma o hasta por cuestión de interpretaciones tienen la razón, son la verdadera y nos conducen al reino de los cielos. Así es como a través de la historia hasta llegar a nuestros días nos encontramos con etiquetas como el de Religión cristiana ortodoxa, sectas protestantes evangélicas, testigos de Jehová, evangélicos cristianos, Rosacruces, Masones, Gnósticos, Budistas, Metafísica, Capitalismo, Comunismo, Socialismo o cualquier combinación ocurrente que sirva para identificar el nombre que se le quiere dar a la liberación del hombre, como quiera que nos han impuesto que tenemos que llevar una etiqueta en la frente y pertenecer a alguno de estos círculos que nos conducirán a la salvación. Aclaramos de antemano que en ningún momento queremos molestar o hacer alusiones personales de ningún tipo, puesto que creemos que todas estas instituciones de carácter religioso y político son necesarias y que obviamente si existen es por que el hombre de alguna u otra forma busca y sueña con una sociedad y con medios que le permitan evolucionar en lo espiritual y material, lo importante es que sepan coexistir entre sí. La pluralidad de ideas y criterios es necesaria para no caer en autoritarismo siempre y cuando estén dirigidas hacia el proyecto de país que anhelamos. Los que no se puede tolerar y permitir más es que nuestra nación siga siendo un laboratorio de experimentos fracasados, la revolución y el cambio debe ser radical. Y como quiera que este libro no trata de religiones ni teología seguimos adelante, lo que podemos sugerirle es que si esta conforme a donde pertenece, ahonde y estudie de modo de que pueda crearse un centro de gravedad que le permita ser siempre un mejor ser humano. Ahora bien es innegable que nadie posee la formula mágica y que la solución de la ecuación se logrará a través de nuestra capacidad de inquirir y asimilar toda la enseñanza que podamos recibir al respecto, por que no se trata de que nuestras creencias o filosofías sean las correctas o no, obviamente tenemos la capacidad de discernir y que si vemos que dentro de nuestros estratos, llamémoslos sociales y espirituales, nosotros como seres humanos no evolucionamos irrefutablemente debemos seguir luchando por la búsqueda de ese proyecto de sociedad que queremos construir, incuestionablemente es necesaria la revolución del hombre. Entiéndase por revolución: Inquietud y cambio en la esencia o marcha habitual de las cosas tanto en lo personal a nivel del hombre como individuo como en las instituciones y políticas de la nación. Avanzar es imperante y lo notamos cuando no nos quedamos estancados, el estancamiento y la recurrencia conllevan a la involución, la evolución tanto del hombre como de la sociedad aunque sea lenta es buena porque los cambios se procesan de acuerdo a nuestro nivel de conciencia. Evolucionamos cuando vemos cambios reales que permanecen y se mantienen, en el hombre: por su cultura, comprensión, aceptación y respeto de las leyes que lo rigen en lo interno y ante su comunidad con ética personal y laboral utilizando siempre el sentido común. Y en la colectividad cuando: existe un proyecto de sociedad y de país a lograr, cuando funcionan y se consolidan los sistemas sociales, económicos, de salud y seguridad y cuando se levantan obras de infraestructura en beneficio común. Como dijo Jesucristo: “por sus frutos los conoceréis”. Ahora bien, siembre nos quejamos de las políticas sociales que adoptan nuestros gobernantes, pero nosotros que hacemos para que todo cambie, siempre pensamos que nuestras condiciones externas tienen que mejorar para nosotros poder cambiar, en pocas palabras siempre estamos condicionados a factores externos, es necesario que nos demos cuenta que el cambio nunca es inmediato si no a mediano o largo plazo y que primero debemos cambiar y moldearnos nosotros y luego cambiará nuestra comunidad, sociedad y país. Queremos tener un estado limpio y nos quejamos de que el sistema de recolección de basura y limpieza del estado no es puntual, ¡pero acaso no somos nosotros los que generamos basura y ensuciamos! Como lo explica el autor Víctor Manuel Gómez (Samael Aum Weor) en su obra Cristo Social, Capitulo: El Cambio Radical, la cual recomendamos altamente: “Todo el mundo sufre, todo el mundo llora y las gentes ya cansadas de sufrir y de llorar, quieren un cambio radical, pobres gentes... quieren que todo cambie y organizan partidos políticos, levantan banderas y lideres, pero las cosas continúan en lo mismo, pueden cambiar las circunstancias pero los resultados son siempre los mismos. Quien quiera cambiar necesita sacrificar algo, son muchísimos los sacrificios que se necesitan para cambiar radicalmente. Todos tienen algo que sacrificar, excepto los definitivamente perdidos, estos ni siquiera pueden ser ya ayudados. Para cambiar e necesario saber, para saber hay que aprender y para aprender hay que hacer grandes sacrificios. Es acaso poco sacrificar la lujuria, el orgullo, la pereza, la gula, la envidia, la ira, la codicia, etc.” Como parte fundamental en el proceso de trabajo de nacimiento del hombre nuevo es necesario que cada uno de nosotros nos demos cuenta 1) del medio en donde nos desenvolvemos, 2) de los patrones de conducta de nuestros seres mas cercanos en la comunidad y 3) de las realidades sociales que presentan nuestras colectividades. En el primero de los casos: 1) darnos cuenta del medio en donde nos desenvolvemos: ya que es allí donde podremos elaborar un procedimiento de acción, de conducta y el desenvolvimiento que debemos de adoptar ante las personas que nos rodean por ejemplo no es el mismo dialecto, aptitud y comportamiento de tenemos entre un intelectual o una persona de mediana educación y recurso económico ante una que sea analfabeta o carente de principios y valores. En el segundo de los casos 2) darnos cuenta de los patrones de conducta de nuestros seres mas cercanos en la comunidad: en los párrafos anteriores hicimos alusión a nuestra aptitud de querer cambiar el mundo sin tener que cambiar nosotros, pues eso nunca sucederá, inicialmente nosotros tenemos que ser los protagonistas en ese proceso de cambio para que las cosas funcionen y una manera precisa es la de eliminar primero nuestros defectos y no ser el verdugo que quiera eliminar los defectos de los demás, ahora bien en contacto con otros es que nos damos cuenta de cuales son nuestras zonas erróneas, así podremos observar en nosotros esos elementos o aptitudes indeseables y trabajar por un proceso de cambio integral. Y en el tercero 3) darnos cuenta de las realidades sociales que presentan nuestras colectividades: Indudablemente hay sectores de la población que tienen más carencias que otros en cuanto a seguridad, salud, educación, etc. Y cuando se habla del cambio del hombre como individuo y de la sociedad el trabajo de lucha social de un revolucionario no puede quedar de lado y aquí es donde tenemos mucho terreno y una gran gama de oportunidades en las que podemos trabajar. A los que nos interesa el campo de la lucha social muchas veces nos hemos preguntado como podemos participar en los cambios que se realizan constantemente y una de las cosas mas simples para empezar es en nuestras comunidades con el ejemplo y el comportamiento que tengamos como vecinos, la pequeña colaboración que le podamos dar al la gente sin recursos, organización de conferencias de carácter participativo a nivel de educación fundamental que ayuden en los procesos de cambios de la comunidad, etc. Solo el individuo que aspire, trabaje y participe por un cambio el es el verdadero revolucionario, la otra aptitud que podemos adoptar es la seguir siendo desinteresados y conformistas de lo que somos, de lo que tenemos, de donde estamos y mantenernos al margen de todos los cambios que se puedan procesar, y seguir en la corriente de recurrencias y mecánica de la vida. ¡La vocación de servicio debemos de cultivarla! Por: Francisco Antonio
Veracoechea Plaza.
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